sábado, 10 de enero de 2009

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

DÍA 5 DE ENERO DE 1999

Son las once y media de la noche y me voy a dormir.

A las dos y media un ruido me despierta, mi almohada esta empapada, estaba babeando mientras tenia un sueño erótico, vuelvo a oír ruido en el comedor.

Me levanto sigilosamente, alguien anda hurgando en mi casa, cojo el bate de béisbol que tengo detrás de la puerta, sin hacer el mas mínimo ruido me dirijo hacia donde intuyo que esta el intruso.

El árbol de navidad con sus luces encendidas, en uno de sus parpadeos veo la cara de un negro, mis pensamientos se introducen en lo mas hondo de mi racismo.

-Ya lo decía yo, en vez de venir ha trabajar vienen a robar-

Me acerco por detrás casi de puntillas, alzo el bate, y golpeo con todas mis fuerzas al ladrón, se oye un sordo chasquido, el cuerpo cae a plomo, y queda inerte en el suelo, lo miro pero no se mueve.

Me siento en el sofá, enciendo un cigarrillo, doy dos grandes caladas.

Las dudas comienzan a asaltarme, ¿y si lo he matado? bueno la policía no podrá acusarme, a sido defensa propia, ¡estaba robando en mi casa!

Termino el cigarro, enciendo la luz, ¡cooooooño!

Aquel hombre que esta boca abajo lleva puesta una capa con incrustaciones de diamantes, y una corona en la cabeza.

Giro su cuerpo, no sin dificultad, ¡dios mio, es Baltasar!

Comienzo a dar vueltas por la estancia, estoy muy nervioso, ¿y si se despiertan lo niños y ven que he matado ha su rey?

Intento meter el cuerpo en el saco que hay a su lado, pero esta lleno de paquetes, comienzo ha sacarlos, todos llevan una nota, para mama, para papa, para Marga, Marga Marga, a si la vecina del quinto, es un bote de colonia, para Pascual un portátil, joder este me lo quedo que yo no tengo, y sigo hasta vaciar el saco. Después meto en el, el pesado cuerpo, me pongo la capa y la corona, me echo el saco al hombro, no se porque pero no pesa.

Ya estoy en la calle, al lado del contenedor de basura hay un camello, me mira extrañado, mi mano como si obedeciera una orden mete la mano en el saco y saca una cámara de vídeo de ultima generación, se la enseño, mientras le digo -te la cambio por un talego-, el camello la coge, la mira, me mira, -ostia justo como la que yo quería-, acto seguido se mete la mano en un bolsillo y me da un gran trozo de chocolate envuelto en papel de aluminio, después me da una biblia y me dice -toma esto de regalo, los pulmones los pones tu, je je-.

Tire cuesta abajo mientras iba liando, y en un parpadeo, me encontré en una casa dejando regalos, y cada vez que parpadeaba estaba en otra casa, parpadee cientos de veces,quizá miles, y en el ultimo parpadeo,aparecí en un garito del casco antiguo, se llamaba el Portalet, allí estaban también Gaspar y Melchor y cogimos una mierda impresionante.

Salí de la tasca haciendo eses, me tropecé con el escaparate de al lado, centre mi doble visión, en el cristal ponía "Peluquería unisex DALILA", empecé a reír, la risa se convirtió en tos, y la tos en una arcada, me apoye y vomite, arranque un panfleto de la pared y antes de limpiarme la boca lo leí, CURSILLOS ECONÓMICOS DE PILATES, profesor, PONCIO, otra vez me entro la risa, y las arcadas, pero antes de vomitar ya estaba en casa.

Ya hace diez años que todas las madrugadas del seis de enero, mi rostro se vuelve oscuro y salgo a repartir ilusión, pero hoy, seis de enero de 2009, mientras me hago una infusión de maría, que no coloca pero tranquiliza, se esta gestando un plan en mi cerebro, je,je, el sábado por la noche, volveré a salir.

Dos de la madrugada, ya del domingo, salgo a la calle, pienso donde quiero ir y parpadeo, y aquí estoy. Parpadeo unas cuantas decenas de veces en toda la noche y luego vuelvo .

Ya en casa mientras desayuno, pienso en todo lo que he repartido durante la noche.

Entre poblados Sudsaharianos y Somalis, una cincuentena de pozos de agua y otros tantos de camiones llenos de medicamentos, en la India, trece escuelas con todo su material, a los esquimales, y no se porque, veinte neveras, en Cuba, una democracia, en Venezuela, unas elecciones sin Chavez, pero lo que mas me ha divertido son las trescientas mierdas, mierdas de verdad, no de esas que se comen no, bueno las trescientas mierdas que he dejado en el dormitorio de la casa blanca. Ja ja ja, me gustaría ver la cara de Bush cuando se despierte y note que su habitación huhele tan mal como el.

De lo único que me arrepiento es que al pasar por Palestina he dejado unos cuantos misiles, pero bueno ya esta echo, y estoy contento por todo lo demás.

Ahora ya estoy haciendo una lista, pues estoy decidido a salir una vez al mes, para hacer regalos que de verdad sean útiles.

¿Que os parece?

¿Queréis ayudarme en la lista?

J.G.Barbey

domingo, 4 de enero de 2009

LA CARTA

Mama se acababa de sentar en el sillón de piel color crema, estaba agotada, había terminado de barrer y fregar todo el piso después de hacer la cena, preparar la comida de mañana, planchar, fregar los platos, hacer dos lavadoras y tenderlas, quitar el polvo de las estanterías, cambiar la ropa de verano por la de invierno. Todavía le quedaba pasar el aspirador por las alfombras, pero estaba agotada.

Sus hermosos ojos verdes estaban a punto de ser cubiertos por aquellos delicados párpados, pero el sonido de la llave introduciéndose en la cerradura interrumpió lo que podría haber sido un feliz sueño.

Note como su corazón se aceleraba, y su piel recibía pequeñas descargas eléctricas.

Y allí apareciste tu, con la camisa por fuera, la chaqueta debajo del brazo, tambaleándote, y con un fuerte aliento a alcohol.

Mama se levanto de un salto, se dirigió a la cocina para servirte la cena, tu la seguiste, y comenzaste a manosearla, ella intento resistirse mientras la apestabas de vino barato, le arrancaste el vestido al tiempo que te desabrochabas el pantalón, mama lloraba, te suplicaba, pero tu solo querías sexo, porque era de tu propiedad.

Mama estaba a punto de ceder como en otras tantas ocasiones, pero en ese momento se acordó de mi, y con el poco coraje que le quedaba, te golpeo con una jarra en el pecho, te tambaleaste, entre la borrachera y el golpe , estuviste a punto de caer, pero no caíste.

Como en tantas ocasiones, empezaste la rutina de pegarle a mi madre, el primer puñetazo en la cara, le rompiste la nariz, después dos mas en la barriga, mama se golpeo con las paredes de la cocina, yo me golpee con las paredes liquidas, probablemente me rompí algún huesecillo.

Hoy te escribo esta carta, para darte las gracias, las gracias de no haber nacido, las gracias por no tener que llamar papa, a un hijo de puta como tu, las gracias por mandar de esa ultima paliza a mama al hospital, y que te denunciara para que tu te estés pudriendo en la cárcel.

Mama algún día encontrara a un buen hombre, y entonces podre nacer.



J.G.Barbey