miércoles, 10 de diciembre de 2008

LA VIDA ES UNA SORPRESA

Era la primera vez que entraba en aquel café atestado de gente.
Detrás de la barra, una mujer de espaldas. Sin esperar a que se diera la vuelta, pues iba con algo de prisa, le pedí un cortado con la leche bien caliente, ella giro su cabeza, supongo para cerciorarse de quien le pedía algo sin tan siquiera decir buenos días, nuestras miradas se cruzaron tan solo un instante, y yo como un bobo me quede boquiabierto, dios mio, era la mujer mas hermosa que jamas había visto.
Apartir de entonces buscaba siempre un hueco durante el día para acudir a aquel café, y así poder verla, se llamaba Eva. Con el transcurso de los días fuimos cogiendo cierta confianza, cada vez halábamos mas rato, en nuestras miradas se notaba algo de complicidad, un guiño, una mueca, y ya sabíamos que íbamos a decir, una sonrisa maliciosa, y después una carcajada.
Cierto día, al entrar, no estaba. Me dirigí al servicio para lavarme las manos, y al abrir la puerta, allí estaba mi Venus, nos miramos un rato, y después en un gesto de atrevimiento, rodee con mis manos su cintura y la bese, ella me arrastro con dulzura al interior de lavabo, seguíamos besandonos con pasión mientras yo acariciaba sus pechos, notaba en mi cuello su respiracion cada vez mas agitada, mis manos calientes rozaban sus muslos, le levante suavemente la falda, con mis pulgares fui bajando sus braguitas, ella ya casi gemía, una de mis manos fue derecha a su sexo.
Mi cuerpo quedo electrizado como si me hubiera caído un rayo, mire su cara y después otra vez su entrepierna.
-No me digas que no lo sabias-
Yo no tenia palabras, ¿como podía ser que aquella cara tan bonita, tuviera un pene entre las piernas? pequeño, pero en definitiva un pene.
Eva puso cara de asco, se giro, corrió el cerrojo y se dispuso a salir.
Yo sin saber porque cerré la puerta de un manotazo, la abrace, después lo hicimos. Para mi era la primera vez, bueno la primera no, bueno ya me entendéis.
Dos meses después vivíamos juntos.
Un año y medio mas tarde, Eva se opero, ahora ya era una mujer completa, y nuestra felicidad también.
Mas o menos a los tres años, volvía de un viaje de negocios, llevaba toda la noche pensando en mi amada, me pare en una lencería, le compre un conjunto precioso, negro con encajes rojos, y una botella de buen cava, me apetecía celebrarlo sin ningún motivo.
Entre en casa sigilosamente para sorprenderla, abrí la puerta del dormitorio y SORPRESA.
Pero el sorprendido fui yo.
Eva no estaba sola.
No lo entiendo cariño, si por lo menos me engañaras con otro hombre, a lo mejor lo entendería, pero una mujer, porque, Eva porque.
No lo se mi príncipe, fue después de la operación cuando descubrí mi tendencia lesbiana.
Me senté a los pies de la cama y hundí mi rostro lloroso entre mis manos.
La otra mujer se sentó a mi lado, comenzo a hablarme, después estuvimos el resto del día y toda la noche discutiendo.
Ya han pasado tres años de todo esto.
Ahora vivimos felices, hacemos un trio perfecto