martes, 2 de diciembre de 2008

LE LLAMABAN CHARLY

Aquí estoy, durmiendo con mi soledad. Esta extraña vida me maltrata, me humilla.
Hasta ayer, era feliz.
Hasta ayer, vivía con Natalia, llevábamos ocho años juntos, vivíamos y conviviamos intensamente, nos levantabamos a la misma hora, desayunabamos al unisono, después cuando ella iba al trabajo, yo me dedicaba a hacer mis cosas, dábamos largos paseos por el parque, ella acariciaba mi pelo mientras yo la besaba.
En verano, los fines de semana nos bañábamos en la playa, y en invierno en la montaña, jugábamos con la nieve. Nos queríamos, nos encestábamos el uno al otro.
Pero un día empezó a cambiar, llegaba tarde del trabajo, los paseos eran cada vez menos frecuentes, incluso su olor había cambiado.
Y aquí estoy, solo, en la calle, sin nada que llevarme a la boca, sin una cama caliente, y sobre todo sin Natalia.
Amenudo merodeo por los contenedores que hay detrás del supermercado, pero hay otros como yo, y tengo que pelear con uñas y dientes por un trozo de basura.
Ya han pasado dos meses, estoy muy delgado, mi andar es famélico, estoy sucio, y los parásitos me chupan la poca sangre que corre por mis venas, pero aun y así, voy cada día al parque, quizá vea a Natalia, y se apiade de mi, pero nunca ocurre, es como si se hubiera esfumado.
Hoy voy paseando apesadumbrado junto al edificio de la universidad.
Dos muchachos se acercan a mi, yo los miro humildemente, (tienen cara de buenos chicos) a lo mejor me dan algo, y si, si que me dieron, uno de ellos tenia un palo en la mano, y comenzo a darme palos en la espalda, mientras el otro me pateaba la boca, mucha gente pasaba por allí, pero nadie hizo nada, logre zafarme y salir corriendo, pero me lanzaron el palo y me golpearon en la cabeza.
Horas después me desperté tumbado en una camilla, un doctor estaba curando las múltiples heridas, mientras me decía cariñosamente, tranquilo, tranquilo te pondrás bien. Cuando termino de curarme apareció un hombre con uniforme, me cogió en brazos y me subió a un camión.
tres horas mas tarde me hallaba encerrado en una pequeña habitación.
Transcurrieron muchos días, no se cuantos, no me trataban muy mal, me daban de comer tres veces al día, y un cubo de agua limpia todas las mañanas.
Un día mientras hacia la siesta después de comer, oí una voz, al abrir los ojos, vi a la mujer mas hermosa que jamas me pude imaginar, estaba detrás de las rejas mirándome, a su lado el hombre del uniforme, ella se giro gracilmente y le dijo ESTE, el hombre del uniforme le contesto, esta usted segura señora, ella asintió repetidas veces con la cabeza.
Ella se llama Sandra.
Ahora todos los días paseamos juntos por el parque, me quiere mucho y yo a ella también, me ha comprado un collar nuevo, y una correa de esas que se estiran y me dejan andar tres o cuatro metros delante de ella.
Ahora los dos somos felices, ella estaba sola y yo también.

POR FAVOR NO SEÁIS ANIMALES
NO ABANDONEIS A VUESTRAS MASCOTAS
ELLAS OS QUIEREN SIN CONDICIONES


J.G.Barbey

5 comentarios:

Raquel dijo...

La leí!! Una historia como siempre en primera persona, a ver en que te conviertes la próxima vez!! Con tanto traslado emocional un día no sabrás ni quien eres... un saludito
raquel

Joana dijo...

Siempre es un placer seguir tus escritos...

Albanta dijo...

Ojala hi hagin cada vegada més Sandres i menys Natàlies. M'agradat aquesta història...
Molta sort Charly... que sigues molt feliç!!!!

Sendieva dijo...

Preciosa historia, y peor aún muy real, lo cual es una lástima!! yo soy Sandra!! cogería a todos los que me encuentro abandonados, pero... no es posible, eso sí, todos los perrillos que he tenido y el que tengo ahora, han sido recogidos porque alguien los abandonó o nada más nacer no los querían, no se como alguien puede compartir la vida con un animal, quererlo y abandnarlo sin parar a pensarlo, yo no podría...

Gracias por esta historia recomendada, este tema me llega mucho!! muchos besos.

Maria Isabel Lopez dijo...

Buen relato realista y triste .un animal no abandona pero un humano siii