domingo, 27 de julio de 2008

UN DIA EN LA PLAYA

Por fin llego el verano, los colegios han cerrado sus puertas, los críos están contentos y dando por saco.

Domingo 7:30

Tortilla de patata, croquetas, bronceador,sombrillas,sillas y mesa, bocadillos, pelotas, cubos, la abuela, el sobrino, palas, bañadores, toallas, se nos olvida algo cariño?

-¿Has cogido las gafas de sol?

8:40 de la mañana: Nos disponemos a bajarlo todo, "mierda el ascensor estropeado"los niños bajando corriendo por las escaleras y cantando de alegría (se oyen improperios de algún vecino cascarrabias), Comienzan los gritos de mi mujer, la abuela, como siempre, echándome la culpa de todo. Yo callo y sigo bajando cargado con la nevera, los cubos, tres gorras en la cabeza, las toallas al hombro y una pelota debajo de cada brazo.

Media hora después, y con un gran ingenio por mi parte, he conseguido introducir todo en el maletero. Mi mujer ha subido de nuevo a casa, se le ha olvidado el pinta labios. -Para que cojones lo querrá para ir a la playa-

Cuando vuelve a bajar me pongo a sudar, va cargada con cinco o seis bolsas, miro el maletero, no cabe ni un alfiler, miro las bolsas, una sandía, dos melones, cuatro kilos de melocotones, galletas, diversas bolsas de papas fritas, berberechos, almejas, olivas y un cuchillo, sigo sudando.

Por fin todos montados en el coche, miro a mi amada, ella me mira a mi, ¿se nos habrá olvidado algo?-Quieres arrancar ya y poner el aire joder- (Ella tan simpática como siempre).

Vivimos a cinco minutos de la playa, pero claro esa no le gusta a la familia, no, no, tenemos que ir a una que esta a cincuenta kilómetros de casa.

Dos horas después estamos a cinco Km de nuestro destino parados en la carretera, mi mujer discutiendo con su madre (la abuela), los niños cantando por enésima vez la misma canción, el pequeño con su estridente vocecilla golpeando mis timpanos, "¿falta mucho papa, tengo pipi, cuando llegamos, puedo comerme una galleta?".

Mis pensamientos se alejan como por arte de magia de aquel lugar. Estoy en la oficina, relajado, tranquilo, el aire acondicionado funciona a la perfección, miro como contornea sus caderas la secretaria del jefe, y sus pechos, madre mía que pechos.

-Arranca ya coño, o es que quieres estar aquí todo el día-

12:59 por fin hemos llegado. no hay sitio para aparcar. los dejo a pie del paseo con todos los bártulos, yo me voy a buscar sitio donde dejar el coche y a refrescar mi garganta.

Tres cuartos de hora después consigo encontrarlos entre el gentío, han conseguido instalarse en un metro cuadrado a doscientos metros del agua, al lado , una familia con seis hijos y un perro, "esto no pinta bien"

Me siento en una esquina de la toalla, saco un bocadillo de choper de la bolsa, mientras mi mujer me embadurna de protección solar, los seis niños de los vecinos comienzan a correr todos de golpe.

miro el bocadillo lleno de arena, la madre me mira como queriéndose disculpar, pero la muy jodia se calla y se da media vuelta. Escondo el tentempié debajo de la toalla, mejor que mi amada no se entere sino habrá pelea.

Los niños están insoportables, (la abuela no los deja bañarnos hasta que no hagamos la digestión).

Son las tres, casi la hora de comer, la abuela nos da permiso.

Nos dirigimos al agua sorteando sombrillas, gruesas señoras sin vergüenza con los pechos al aire, botellas de cerveza vacías, una jeringuilla, un crío perdido, dos castillos de arena y los clásicos chicos de gimnasio jugando con las palas y exhibiendo sus abdominales.

Yo con mi barriga cervecera me lanzo al agua como una foca.

-Diiiiiiiiiiiiiiiiiooooooooooooooooooosss el agua esta como el caldo que hace mi suegra-

Ella, su hija y los nietos todavía están en la orilla haciendo ridículos gestos para entrar en el agua,

¿porque agitan los brazos como si volaran cuando se mojan los pies?¿porque gritan y salen corriendo cuando viene una ola, si lo que quieren es meterse en el agua?

Aun no se han mojado las rodillas, cuando comienzan a sonar silbatos, los vigilantes de la playa prohiben bañarse, "el agua esta llena de medusas".

Recogemos y nos vamos.

Tres horas mas de caravana.

Tres horas mas de aguantar a los niños, a la suegra, a mi evasiva imanación, a la familia con seis niños y el perro que lleva casi todo el viaje en el coche de al lado,el pinchazo a mitad de camino, a mi querida y amada esposa renegando todo el viaje.

En fin un perfecto día de playa.

¿No es normal que hayan tantos divorcios después de unas ricas vacaciones en familia?



J.G.Barbey

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta muy bien la historia pero dudo q seas tu el q vallas a la playa